Historia de una Mamanimal Parte I

Historia de una Mamanimal Parte I

Los que me leen sabrán a este punto que soy una lactivista, que estoy a favor de la crianza con apego y que la lactancia materna, mas que una práctica, se ha convertido para mi en una religión. Para mi, dar teta es mucho más que brindarle "lechita buena de mama" a mi hija, ha significado la representación física mas pura del amor hacia ella.

Hace diez años tuve a mi hija Moremiel, como expliqué en otro post, mi pequeña gran artista nació prematura, con 27 semanas de gestación e incapaz de succionar, respirando con dificultad y mediante una cesárea desastrosa, que me dejó llena de miedos y dolor.  Recuerdo que lo primero que me dijeron al llegar a emergencias era que habia que evitar el parto ya que "el producto" no era "viable", por lo cual habían altas probabilidades de que no sobreviviera la bebé. Inmediatamente me puse a llorar y todo el estrés generado por la noticia subió mi presion arterial, el coctel del desastre! Me internaron y estuve siete días hospitalizada esperando que los sintomas de parto prematuro cesaran, fueron siete largos días de fuertes dolores de contracciones, medicamentos y reposo, para finalmente ser intervenida con una cesárea de emergencia ya que no lograban estabilizar la actividad uterina, la niña iba a nacer sí o sí y yo estaba muerta de miedo.

La cirugía transcurrió en medio de angustias ya que al momento de la cesárea, todavía no había una incubadora libre en toda la ciudad para mi hija, y probablemente la trasladarían a otra ciudad. La niña nació y fue ubicada en una pequeña unidad para bebés en una ambulancia y una hora mas tarde la trasladaron a otra clínica donde habían dejado libre (a último minuto) una incubadora. Recuerdo que antes de que se la llevaran me dejaron verla a lo lejos, iba dentro de la caja transparente sobre una camilla rodante y parecía un globito rojo inflado, muy pequeña, un poco mas grande que mi mano.

Moremiel luchaba por su vida en cuidados intensivos, alimentada por sondas y lejos del calor de mamá, recibía calor de una lámpara y tenía sus ojos protegidos con una venda para evitar que se dañasen debido a la fototerapia. Me partió el corazón cuando la ví por primera vez, al día siguiente de la cirugía, pero entre todos los bebes de la sala reconocí inmediatamente a mi pequeña humanidad, era la mas pequeña y a juzgar por la cantidad de aparatos y cables a su alrededor, era la bebe que corría mas peligro. Finalmente Moremiel llegó a mi regazo dos semanas después de nacida, el cual para entonces albergaba pechos que ya no producían leche o eso era lo que yo creía. No pude/ no supe dar de mamar a mi pequeña humanidad y ese primer año de vida estuvo lleno de problemas de salud que luego se tradujeron en muchas otras cosas y solo hace pocos años atras empiezo a tejer y a atar cabos. Yo tenía 20 años, no tenía experiencia, no tuve acceso a la información (o no entendía la magnitud de mis circunstancias), ni la madurez que tengo ahora. Hoy Moremiel es una morenaza fibrosa de piernas fuertes, creatividad infinita y una imaginación sorprendente, sin embargo siempre tengo esa sensación de habernos perdido de recorrer ese camino juntas, de construir con el lenguaje de la teta.

Con Moremiel enfrentamos el mundo juntas y sin un papá a bordo, muchos años antes de conocer a Osoamoroso y antes de la llegada de Rubiela, juntas fuímos por mucho tiempo un binomio aventurero y aunque como madre no me acompañaba la experiencia, ni el amor de un esposo y ni el apoyo de un padre para Moremiel, el tremendo amor hacia mi hija transformó significativamente mi forma de percibir el mundo y fué por amor a ella y las ganas de formar un hogar armonioso que Osoamoroso llegó a nuestras vidas.

Moremiel es puro arte, desde pequeña encontró en las crayolas y los lápices portales a mundos infinitos que habita con regularidad, justamente su arte, su sensibilidad y talento, eventualmente despertaron en mi (como una salvación) las ganas de dibujar y explorar mi mundo interno, gracias a sus dibujitos, bocetos e historietas, en mi casa empezó a habitarel color. Es principalmente gracias a sus habilidades que empecé a crerer en las mías y su inconmesurable talento verá la luz muy pronto, estoy segura. Por ahora se dedica a sorprendernos con sus instalaciones, dibujos y letterings, siempre explorando los confines de sus alas artísticas, que no paran de crecer.

Por estas razones y muchas otras que no se nombran Ivón es mi hija maestra, la que me enseñó el camino a la maternidad, el camino hacia mi misma y mis propias sombras, me enseñó la mujer que puedo ser y limó con sus besos "los afilados bordes de mi angustia de vidrio". Mi mejor poesia escrita con el alma.

 

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