La teta después de la teta

La teta después de la teta

La última vez que hablé sobre la llegada del destete de Rubiela estaba hecha un manojo de angustias. Había sido una larga y cansada noche llena de llantos inconsolables e insomnio y descargué mi alma entera en este post con el salobre sabor de las lágrimas. Hoy varios meses después tengo un par de reflexiones al respecto.

El destete de Rubiela fué consecuencia de una medicación que tomaba para la alergia, incompatible con la lactancia. Sí y no. Fué recomendación de mi papá y mi hermana (médicos) que no diera de mamar si estaba tomando esos medicamentos, pero bien es cierto que una vez publicado mi post hubo varias personas que me escribieron contándome sobre novedosos estudios que demostraban que dichos medicamentos no estaban contraindicados con la práctica de la lactancia.

Sobra decir que la palabra de mi papá y hermana siguen siendo mas valiosas para mí que cualquier estudio en una página de internet pero no quiero venderme como una gurú de crianza con apego o la super consejera de lactancia que dejó de lado su proceso con su hija para protegerla de los químicos del medicamento (aunque en parte sí fue una razón de peso). La verdad tenía más razones para dejarlo, todas muy mías. Soy lactivista 100% pero esta práctica no nace de los libros o las tendencias actuales, si no de mi instinto, amor y la decisión de tener una maternidad consciente y, para ser consecuente y franca, 27 meses después, empezaba a cuestionar mi lactancia con Rubiela. Para cuando empecé a plantearme un destete (mas o menos desde los 24 meses de mi niña) yo disfrutaba de la lactancia materna sólo un 60%. La motricidad y el tamaño de Rubiela distaban ya de aquel pequeño cotito de amor en mi regazo y ahora mas bien parecia una niña-simio que accedía a mi teta sin reparos desde los más locos y disparatados frentes, si me pillaba sentada al borde de la cama (o banco del parque, borde de jardinera,o picnic en el campo), podía sorprenderme desde la espalda y escalarme para tumbar su torso hasta mi pecho, desabrochar lo que hubiera que desabrochar y sacar y chupar la teta, todo adornado con una risa picara y fuertes succiones. Si, a veces me partía de risa y venía papá raudo con la camara para la clásica foto loca, pero otras veces simplemente me fastidiaba; por no mencionar las mordidas y pellizcones, algo que hablamos largamente mamá e hija pero que era superior a sus fuerzas, ella ya tenía la manía de pellizcar el otro pezón mientras tomaba teta. No puedo negar tampoco el enorme placer que me suponía darle pecho en el campo luego de una larga jornada de cosquillas, y verla quedarse rendida en mi regazo; o calmar una rabieta o una pupa con tetica, no tiene precio! Soy mala madre por desear que cesara ya el tema teta? No creo, mi amor y paciencia intactos, mis brazos siempre abiertos, pero mi experiencia empezaba a cambiar y ya no estabamos tan sintonizadas. Ella seguía teniendo la necesidad de tetica de su mamá, pero mamá ya no lo disfrutaba tanto (sin mencionar las presiones sociales de familiares, amigos y curiosos). Así que ya lo dije, no, no solamente fué el tema del medicamento. Yo ya me venía planteando el destete.

Para mi era claro que algo tendría que cambiar, no sabía bien como iba a hacerlo, pero sabia que tarde o temprano ese día del destete llegaría y, cuando apareció el tema de mis alergias en primavera, decidí embarcarme en el bus del medicamento, tomarlo y no mirar atrás. Probablemente ni siquiera considero la posibilidad de tomar medicamentos contraindicados si esta circunstancia se presentaba 1 año atrás,  pero luego de 27 meses de achuche tetil, ya me lo pensé mejor.

Fué más duro para mi que para ella. La idea de "la tetica se acabó" nunca significó tanto para ambas como esa noche, y en la mañana siguiente, mi pequeña humaniad ya lo tenia claro. La que no lo tenía claro era yo. Me sentí super culpable y quería retomar cuanto antes, pero pensar en otra noche igual, en un nuevo destete, me hacían desistir de la idea. Aguanté estoíca una semana sin ofrecerle nada y la niña? como si nada! a veces se me acercaba y me decia, acariciando una teta "la tetica se acabó?" - "...si hija ya se acabó"

Nunca hubo un "teterito salvador" o "biberón de rescate", así que aparte de la teta Rubiela tuvo una alimentación complementaria muy buena, alrededor del año y medio comía prácticamente todo lo que nosotros comíamos, y dejé de hacer sopitas especiales para ella. Es una niña de buen comer, y aunque le cuesta probar cosas nuevas, cuando se decide a experimentar sabores, se lanza al ruedo sin miramientos. Asi que tampoco me planteé, después de 27 meses meterle fórmula o suplementos vitamínicos a la criatura. Simplemente la dejé ser y me ha resultado.

Aciertos y Desaciertos:

Reemplazamos la teteada nocturna por biberones de zumo de naranja. Si nunca había tomado biberones, porqué introducirle un chupo sintético a estas alturas del partido? Mi argumento para tal acción es que aunque yo ya no le diera teta, ella seguía teniendo una necesidad tremenda de succionar, para relajarse, dormirse, consolarse, etc, etc, etc, y eso no quería arrebatárselo de sopetón. Asi que pensamos en reemplazar esas largas jornadas de chupeteo nocturno con un chupete pero no funcionó, probamos con el biberón de zumo de naranja y fue mejor recibido. Al principio con recelo, pero luego poco a poco fué formando parte de su rutina."bibi de jugo" le llamaba y dos o tres biberones de zumo salían de la nevera cada madrugada. Acierto o desacierto? creo que hasta el primer mes fué un acierto, porque logramos quitarle la idea de la teta sin violentar su necesidad de succionar para dormir.

El bibi de colacao. Desacierto total que se nos fué de las manos. Nos empezó a preocupar que Rubiela no tomara leche (de vaca, claro está) comía muy bien la niña, pero no bebía lacteos salvo yogures en la merienda, queríamos ofrecerle un bibi de leche sola, en medio de la noche, entre zumos, pero eran rechazados. No le dí importancia pero no podía evitar la voz de mi abuela retumbando en mi cabeza diciendo "el calcio de la niña!" Es que ni en el cafelito del desayuno había manera de integrar la leche. todo era jugo de naranja. Una noche nos quedamos sin las dichosas naranjas y solo teniamos un par de ellas bien pochas y hediondas, asi que no hubo mas remedio que ofrecerle leche, que paso? la megarabieta nocturna (sorry vecinos) "bibi de jugooooooo" "no quiero bibi de lechee" entonces a mi compi se le ocurrió mezclarle un poco de colacao (Ahora usamos Nesquick) en la leche, (polvos para mezclar con sabor a chocolate iguales al Chocolisto en Colombia muy populares aqui en España). Al principio lo tomó con algo de recelo, pero al ver que no habría zumo, se rindió y se lo tomó íntegro.

Lo malo del tema? la carga de azúcar que contiene (Si no sabes de los daños que ocasiona la ingesta de azúcar, pásate por aquí ) una minima cucharadita de colacao, que además de lo tóxica que puede resultar, es bastante adictiva. Haber hecho esto abrió un camino diferente a nuestra tendencia y poco a poco, sin ser conscientes empezamos a educar el paladar de la peque a la búsqueda de cosas dulces. Poco a poco el zumo de naranja empezó a desaparecer para ser reemplazado por bibis de colacao, cada vez en mayores cantidades y con mayor frecuencia, hasta hace poco la niña se bebía 4 bibis de Colacao en la madrugada. La verdad es apetito de la niña no ha mermado (excepto en las mañanas, lo que me aprecía lógico) pero si ha cambiado. el tema bibi de colacao si que ha interferido en su dieta, ya que, si no le apetece el pollito asado que hizo mamá, facilmente enreda la piola lo suficiente y en su reemplazo reclama un bibi de colacao. Por pereza, negligencia o dejadez, nos dejamos convencer de la idea de "bueno, por lo menos es leche, démosle el bibi" y caímos en la trampa de la solución facilista a la alimentación consciente de la niña que tanto nos habíamos esforzado en construír.  Conclusión? No debi ofrecer bibi bajo ninguna circunstancia y debí probar otros mecanismos para paliar su necesidad de succión después del destete. Tampoco debi meter la carga de azúcar (ya mencioné que es tóxica?) del dichoso colacao para convencerla de la leche y optar por una bebida menos recargada para por la noche. Esta carga de azúcar no permite que tenga un sueño más profundo ya que sobreexita los sentidos cuando estos deben estar en modo off. Por supuesto esto ha trastornado otros procesos de los cuales hablaré mas adelante.


Medidas para arreglar los marrones: Ser padres es una experiencia única que no está exenta de equivocaciones, pruebas y experimentos del tipo ensayo y error. Comparto mi experiencia para el que pueda tomar algo positivo de ella y punto. No soy consejera de lactancia ni pretendo ser un referente de crianza, simplemente soy una mamánimal por partida doble (y triple!) que quiere registrar su historia. Todavía no tengo claro el siguiente paso pero hemos empezado a reemplazar uno de los bibis de la madrugada (ya no se toma ninguno en el día) por "cosquillitas" como ella le llama, son caricias en la espalda que la dejan tontica de sueño, pensamos que con la paciencia suficiente conseguiremos ir restando los bibis. Otra medida es que bajo ningún motivo cedimos otra vez a darle un bibi durante el día. Volvemos al vaso, a los zumos, al yogurt y al plan cuchara saludable con el que nació Rubiela. (Quiero aclarar que no me siento nada gurú de comida saludable, de hecho, mientras escribo esto tengo ardores gracias al tremendo atracón que me pegué anoche fruto de un antojo ridículo de embarazada, pero eso sí, trato de prestar atención a lo que come mi familia y cuando se trata de mis hijas prefiero que sea lo mejor posible - a pesar de esos grasientos espaguettis bolognesa que hago que las vuelven locas! -)


Actualización: Se han restado los bibis de la madrugada considerablemente (uno o dos) con el aumento de comidas durante el día, en especial la ingesta de la cena, nos hemos dado cuenta que cuando cena bien y queda satisfecha, hay noches en las cuales ni se levanta a pedir bibi. Al cenar bien y no tomar nada en la madrugada, suele levantarse con buen apetito lo que ha ido regularizando los horarios del resto de las comidas, además de haber incrementado las cantidades que ingiere y la variedad de las mismas. Algo interesante que puede servir a quien le interese, es presentar la comidad de manera atractiva y hacer de este ratito un espacio de juego y aprendizaje en familia. Nosotros jugamos a varias cosas y para Rubiela la hora de comer es toda una aventura. Unas salchichas con patatas pueden transformarse en un personaje cuyos ojos pueden ser rodajas de huevos cocidos (y eso que a mi rubi no le triunfa el huevo cocido eh?) sé por experiencia propia que no hará falta mucho tiempo para que el plato quede limpio (Necesitas ideas? entra en Funny Food Art por inspiración!). Por cierto, lo de comer en familia es un must, eso de arrinconar al peque con un bol de potito, la tele y el resto de la familia desperdigada en sus asuntos muy pocas veces dará resultado.

Y la teta después de la teta? eventualmente la leche desapareció, con el respectivo dolor y consulta médica alegando mastitis, pero a punta de masajes y pañitos de agua tibia, no tuve que tomar ningún medicamento. Así como vino la leche, asi se fué. Naturalmente. Cuando ya estaba convencida de que no había vuelta de atrás con la lactancia (cuando ya no habia leche), me atreví a ofrecerle de nuevo la teta, esta vez fué ella quien me dijo "mami, la tetica se acabó" entre risas de picardía. Sin embargo, no dudó en acercarse de nuevo, acostarse en mi regazo y posar su mejilla en mi pecho, como diciéndome "tranquila mamá, sigo aquí".

La teta después de la teta sigue viva, sin leche pero viva, Rubiela ha vuelto a acudir a ella buscando consuelo, apoyo o un ratito de mimo con mamá. Ya no salta como un mono buscando mamar, ahora viene a mi en un gesto amoroso y se sienta para que me saque el pecho y la deje posar su mejilla en él mientras con la otra mano toca la otra teta, como en nuestros mejores tiempos. No hay leche, pero tenemos todo lo demás e incluso más que antes porque ya tengo la certeza de que nuestro lazo es infinito. Y lo mejor, la certeza de que ella lo sabe.

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